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González Valledor

Título :
Programa de un curso elemental de Física y nociones de Química para el uso de los alumnos de quinto año de Filosofía

Autores :
Venancio González Valledor y Juan Chávarri

Lugar y Editor : Madrid : Librerías de los señores Calleja y Viana, y de García, en la de da La Concepción. En Lima, casa de los señores Calleja, Ojea y Compañia.

Año :
1848


Página del libro de González Valledor

Indice





Lección Primera : Consideraciones generales de la Física; sus relaciones con las demas ciencias; importancia de sus aplicaciones y exposición de los medios empleados en diferentes tiempos para adelantar en su estudio.

  1. La Física, considerada en toda su extensión , es extraordinariamente vasta, comprendiendo todos los ramos que conocemos con el nombre de ciencias naturales ; mas lo que nosotros entendemos propiamente por Física es el estudio de los fenómenos que nos presentan los cuerpos de la naturaleza en cuanto afectan a su modo de estar, y el de los agentes o fuerzas productoras de estos mismos fenómenos. Entre los diferentes ramos del saber que más o menos inmediatamente se rozan con esta ciencia sobresalen las matemáticas en toda su extensión, empleándose con ventaja, ya para generalizar resultados obtenidos por procedimientos puramente físicos, ya para descubrir en algunos casos relacionados entre fenómenos distantes al parecer; sirviendo siempre como un instrumento poderoso, y haciéndonos conocer las grandes ventajas que el análisis proporciona en todos los casos en que podemos aplicarle. La Química es otra de las ciencias que no solo tiene un enlace íntimo con la Física, sino que en realidad es solo su continuación ; puesto que la diferencia, en cuanto a su objeto, consiste en que así como la Física estudia las modificaciones que afectan al modo de estar de los cuerpos, la Química se ocupa de las que se refieren a su modo de ser. De aquí proviene que se diga con harta frecuencia que en ocasiones es difícil distinguir a cual de estas dos ciencias pertenece tal o cual fenómeno ; y a la verdad no es extraño que por medios que pertenecen a una de estas ciencias se obtengan resultados que correspondan a la otra ; mas sin embargo podremos siempre conocer a cual pertenecen observando que en Física nunca se da lugar a cuerpos nuevos : todos son modificados, como ya llevamos dicho, únicamente en su modo de estar, pero no en su modo de ser, perteneciendo esto a la Química, en la cual por consiguiente se da siempre lugar a la formación de cuerpos nuevos, sea por la composición del que se someta al experimento, sea por el resultado de la reunión de dos o más, si este fuese al objeto que nos propusimos.
    Aunque sea difícil dar a una ciencia toda la importancia que reclama antes de haber terminado su estudio, bien se echa de ver que desde luego la inmensidad de las aplicaciones de la que va a ocuparnos; ya se considere en cuanto tiene relación con la mecánica por lo que respecta al aprovechamiento y buen uso de las fuerzas que la naturaleza pone a nuestra disposición, ya por lo perteneciente al partido que sacamos del calor, la luz y de los demás agentes llamados fluidos incoercibles e imponderables.
  2. Por lo que llevamos ya dicho se infiere, y de la naturaleza de esta ciencia se deduce, que los medios que únicamente podemos emplear para adelantar en su estudio son únicamente la observación y la experiencia; o lo que es lo mismo, la observación pasiva y la observación activa; esto es, estudiando cuidadosamente los fenómenos que se nos presenten, pero sin tratar de reproducirlos o variarlos, o bien variando las circunstancias en que se producen, y repitiendo cuantas veces creamos necesario hasta descubrir la relación que exista entre la causa y el efecto, que es hasta donde nos es posible llegar en estas investigaciones; lo cual conseguido, decimos haber descubierto la ley del fenómeno. Desde luego se hecha de ver que cuando los fenómenos son tales que no está en nuestra mano su reproducción, como sucede con el granizo y algunos otros, los adelantos que puedan hacerse nunca serán muy rápidos, de donde resulta que sus causas no nos son suficientemente conocidas; pero cuando podemos repetirlos y variarlos a nuestro arbitrio, como se verifica en el descenso de los graves, logramos conocer perfectamente las leyes que rigen a estos fenómenos.
  3. Sin embargo de esto, no en todos los tiempos se ha dirigido el hombre por este único camino, que solo puede conducirle a la averiguación de la verdad; los antiguos filósofos preferían forjarse un mundo a su modo, y en el silencio de su estudio pretender que la naturaleza se amoldase a sus ideas, desdeñándose de interrogarla, y cayendo con frecuencia y por consecuencia de este sistema en no pocos absurdos y aberraciones. El abuso de este sistema produjo necesariamente una reacción que, dando por resultado la creación de la física llamada experimental, proscribió todo lo que no fuese pura y simplemente experimento, como su mismo título indicaba, tendiendo a hacer de la ciencia una colección de hechos notables y curiosos, si se quiere, pero que, faltándoles la trabazón, el enlace y la dependencia, distaban mucho de constituir lo que debemos entender por una verdadera ciencia. Esta época es notable sin embargo; el impulso está dado, y no era ya difícil reconstruir la ciencia como se ha verificado sobre las dos sólidas bases de la observación y la experiencia, de las que es imposible separarse sin aniquilar la ciencia misma. Este es pues el camino que ha conducido a la ciencia a la altura que ostenta en nuestros días, y este es por consiguiente el que hemos de seguir en el curso de estas lecciones; tomando de la observación un hecho que, estudiado sucesivamente por el raciocinio y el cálculo en su caso, y sometiéndolo a la prueba de los experimentos, nos permita no solo conocerle debidamente y deducir aplicaciones de más o menso interés para los diferentes usos de la vida, sino establecer la relación científica que tenga con los ya estudiados y conocidos, a fin de que nos sirva a la vez de guía y de estímulo para descubrimientos sucesivos.
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Lección XLII : Idea general de los fluidos imponderables, y mas principalmente del calor.-Aparatos empleados para su medida

  1. Los fluidos imponderables, de cuyo estudio vamos a ocuparnos, son agentes inseparables de los cuerpos ponderables estudiados hasta ahora; produciendo en ellos modificaciones, ya en su modo de ser, ya en su modo de estar, sin cuyo conocimiento ni aun lo que ya llevamos explicado puede entenderse debidamente. Estos fluidos son: el calor, la luz, el magnetismo y la electricidad; mas como en el día los dos últimos se cuentan como uno solo, resultan únicamente tres, que son: calor, luz y electricidad. No falta quien admite solo dos, sosteniendo que el calor y la luz son uno mismo; pero si bien esto puede admitirse como cierto, falta todavía en la ciencia una teoría general que ligue los fenómenos considerados bajo este aspecto, siendo más sostenible la opinión de no admitir mas que un solo fluido, cuyas modificaciones dan lugar a los diversos fenómenos, ya caloríficos, ya luminosos, o ya eléctricos.
    Para la explicación de estos fluidos imponderables se ha admitido por mucho tiempo la existencia de moléculas caloríficas, luminosas etc. , que se movían en lo interior de los cuerpos y eran lanzadas de unos en otros, dando así lugar a los fenómenos observados. En nuestros días se admite un fluido eminentemente sutil y elástico, llamado éter, en el cual se producen vibraciones análogas a las que en el aire tienen lugar por la acción de los cuerpos elásticos, y que así como estas producen el sonido, aquellas dan lugar a las acciones que constituyen el calor, la luz y la electricidad.
  2. El agente que produce en los cuerpos modificaciones mas variadas, y aun puede añadirse mas importantes, es el calor; el cual produce en nosotros las impresiones que en las diversas apocas del ano y en los diferentes climas del globo designamos con los nombres de calor y de frío. Para el estudio de este, como de los demás fluidos imponderables, no podemos seguir mas camino que el de observar las modificaciones que ellos producen en los cuerpos ponderables ya conocidos, o las que estos cuerpos ponderables producen en aquellos fluidos.
    Para hacer constar la imponderabilidad del calor se toma una vasija de vidrio con tapón esmerilado, se echa dentro agua y ácido sulfúrico con el cuidado suficiente para que no se reúnan, y se pesa: en seguida se agita el líquido, y bien pronta se nota un gran desprendimiento de calor por la parte exterior del vaso; se le deja reposar para que el calor se desvanezca, y pesándolo en seguida se halla el mismo resultado que antes de emitirse el calor.
    Entre las diferentes modificaciones que el calor produce en los cuerpos, hay una que estudiaremos con el nombre de dilatación, y que consiste en variar el volumen de todos ellos, la cual nos puede dar medios de medir del modo posible las cantidades del mismo fluido. Se observa que en igualdad de circunstancias los líquidos se dilatan mas que los sólidos, y los gases aun más que los líquidos; así que no será indiferente el empleo de los unos o de los otros para la medida que buscamos. Los aparatos destinados a esta medida son los designados con el nombre de termómetros o medidores del calor; y como se presentaran ocasiones en que se necesite medir grandes cantidades, otras en que por el contrario solo se desee el conocimiento de acciones muy pequeñas, y otras, que serán las mas frecuentes, en que haya necesidad de estudiar las ordinarias o intermedias, resulta que deberán construirse termómetros de cuerpos sólidos, líquidos y gases, los cuales reciben el nombre de pirómetros cuando el cuerpo termométrico es un sólido, y de termóscopos cuando el cuerpo dilatable es un gas.
    El estudio del termómetro exige el conocimiento de toda la teoría del calor; pero en la casi imposibilidad de presentar esta sin el uso del referido instrumento, preferimos explicar antes su construcción y uso, y tener luego en cuenta la justificación de los procedimientos necesarios en los lugares oportunos de estas lecciones.
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