Se extiende por el centro de Europa a mediados de la Edad del Bronce, entre 1500 y 1250 a.C. El enterramiento de los cadáveres se producen en túmulos, montículos de piedras y tierra colocados encima de las tumbas. En las tumbas aparece abundante y variado ajuar funerario: adornos y armamento. En estos pueblos la actividad ganadera tiene una gran importancia como medio de vida, se dice de ellos que son "pastores-guerreros". Además se beneficiaban de la situación geográfica privilegiada al controlar el comercio entre el norte y el sur de Europa.